SÍLVIA POCH, FOTÓGRAFA DE ARTISTAS

Ago. 28, 2019 · We like artists

SÍlvia Poch es una fotógrafa de Banyoles, Girona, conocida especialmente por su vinculación con el mundo de la cultura. Ante su objetivo pasan muchos artistas, sobre todo actores y músicos, que ella sabe fotografiar como nadie. A través de su fotografía esencial es capaz de capturar la huella creativa que los define al mismo tiempo los hace humanos y cercanos. Nos acerca, con sinceridad, a personajes que normalmente vemos alejados encima del escenario o a través de la pantalla.

También retrata personas anónimas, hace reportajes y desarrolla proyectos personales que le permiten experimentar y descubrir nuevos contextos y ámbitos de la sociedad. Vive su profesión como una pasión en constante aprendizaje. Y así es como lo transmite.

Hemos hablado con ella, nos ha encantado escucharla, ver y vivir su obra a través de sus ojos.

Silvia, defínete con tres palabras.
Enérgica, amorosa, entusiasta.

Cuéntanos un poco tu trayectoria artística.
Empecé fotografiando mi entorno, la gente que tenía cerca. El primer trabajo que conseguí como fotógrafa dije en la entrevista que sabía hacer unas fotos de producto que en realidad no sabía hacer (¡jajaja!) pero sabía que me saldría, y acabé trabajando casi una década con aquella gente. He ido conociendo muchos artistas porque me apunto fácilmente a saraos, me gusta mucho el teatro y la música, y muchas personas a las que he retratado han acabado siendo grandes amigas. Y las amigas te recomiendan, no sé, creo que hay suerte en todo este proceso también.

¿Cuándo supiste que te querías dedicar a la fotografía?
No tengo una historia idílica con la fotografía desde que era pequeña. Quizás fue más un instinto lo que me hacía interesarme por la imagen en general, estudié imagen y sonido en Barcelona, ​​¡hace veinte años! Allí aprendí la técnica, todo era analógico en ese momento y empecé a hacer fotos sin imaginar que se convertiría en mi oficio muchos años después.

¿Cuáles son tus referentes?
No tengo unos referentes claros, hay muchas fotógrafas que admiro, de estilos muy diversos, pero no intento parecerme a ellas, me parece imposible y frustrante solo de pensarlo. Puedo decir autoras que me fascinan como Nan Goldin, Sally Mann, Dijkstra, Alec Soth, Irving Pen, Richard Avedon, Martin Parr, y fotógrafas más de cerca como Cristina García Rodero, Ricardo Casas, Txema Salvans, o incluso algunas que son amigas como Noemí Elías o Kiku Piñol. Son los primeros nombres que me vienen a la cabeza, mañana podría decir muchos otros.

¿Cómo definirías tu estilo de fotografía?
No sabría definirlo, pero sé que por ahora me gusta que mis fotos desprendan sencillez, sutileza y autenticidad. También he ido descubriendo que necesito establecer un mínimo de relación con las personas que fotografío, puedo disparar a sangre fría pero no lo disfruto igual. Casi siempre acabo las sesiones con un abrazo.

¿Cómo preparas tus sesiones de fotos?
Mis sesiones hasta ahora tenían una parte importante de improvisación y siempre trabajaba sola. Últimamente pero me están encargando muchas sesiones de grupos de música para promover un nuevo disco, o compañías de teatro que estrenan nuevo espectáculo. Aquí se requiere más preparación, pensar más qué quiero decir y cómo, y suele terminar siendo un trabajo más en equipo.

A menudo retratas artistas, ¿qué relación tienes con el mundo de la interpretación y el espectáculo?
Cierto, he ido conociendo muchqs artistas los últimos años. Hicimos red de varias mujeres artistas, nos dábamos apoyo cada vez que alguna presentaba un libro, una expo o un espectáculo. El grupo fue creciendo, lo de los amigos de los amigos que se llama, en Barcelona al final se conoce todo el mundo, y a menudo cuando no trabajo estoy en el teatro o en un concierto.

¿Un retrato que para ti tenga un significado especial? ¿Por qué?
Hace poco retraté a una mujer que quería que fotografiara el momento en que se rapaba el cabello, porque había empezado quimioterapia y le estaba empezando a caer mucho. Es una mujer increíblemente fuerte y luminosa que me dijo que quería aprovechar esta ocasión para raparse como una súper heroína, que siempre lo había querido hacer y ahora tenía la oportunidad. Aún no he publicado estos retratos, lo haré pronto.

El proyecto quinceañera muestra una tradición chocante para los ideales feministas. ¿Cómo lo has vivido y qué mensaje quieres que transmita?
Es un trabajo que hice cuando estudiaba un curso de fotografía documental de autor en El Observatorio, 2012. Escogí este tema porque visualmente me atraía mucho el despliegue de color y me permitía ponerme en un contexto que difícilmente viviría si no era a través de la fotografía. Lo que más me chocó es que se trata de una fiesta que suele ilusionar más a los padres que a las propias chicas... No pretendía juzgar en ese momento, ahora quizás lo haría diferente, quién sabe si más adelante continuaré este proyecto...

¿Qué relación tienes con las joyas? ¿Te gusta llevar? ¿De qué estilo?
Estuve muchos años sin llevar nada. El año pasado me compré unas argollas Joidart en verano ¡y desde entonces siempre llevo pendientes! También llevo collares muy finos que no me quito ni para dormir. Los anillos los pierdo... y no soy mucho de brazaletes.

¿Qué te gusta hacer cuando no trabajas?
¡Ir a correr! Dar la vuelta al llac de Banyoles y bañarme después. Lo hago todo el año, me da igual si es pleno invierno o si hace calor. Y lo hago siempre escuchando algún disco con los auriculares. También me apasiona coger el coche e ir a visitar alguna amiga sin haberlo planificado. Puedo hacer muchos kilómetros para pasar un rato con alguien que amo.

Un personaje a retratar.
Hace tiempo que quiero retratar a Mati, mi vecino de estudio. Es un hombre talentoso y enérgico que sufrió un accidente hace años y tiene una belleza única.

Una luz.
La del alba.

Una obra de arte.
Gogol, una canción del disco Solo piano de Gonzales.

Un momento perfecto para hacer una fotografía.
Cuando no tengo prisa, dentro de un bosque.

¿Cuáles son tus creaciones Joid'art preferidas? ¿Por qué?
Las argollas con baño de oro ¡me encantan todos las pendientes Pregonda! Las de doble aro aún más. Como suelo llevar el cabello sin recoger solo se ven si hago el gesto de retirar el cabello. Me gusta pensar que te tienes que fijar si quieres apreciarlas.

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